Crónica
COMODO TRIUNFO DEL TERRITORIAL FRENTE A UN ENCOMIABLE ALCORISA
Matinal de domingo en el pabellón de Dominicos que ofrecía unas gradas desangeladas al inicio del partido pero que se fueron animando conforme se desarrollaba el encuentro; no nos cabe duda de que el aspecto sería bien diferente si existiera un graderío con asientos.
El encuentro comenzó con retraso, algo que empieza a ser habitual en esta categoría, porque la pareja arbitral llegó veinte minutos más tarde de lo previsto.
Nada que reprochar a los colegiados pues hacen un esfuerzo encomiable para pitar el partido después de dirigir otro encuentro en Zaragoza habiéndose desplazado desde Huesca a primera hora de la mañana; sin embargo es necesario resaltar la falta de planificación por parte de los responsables federativos que deberían prever este tipo de circunstancias y facilitar la labor de los colegiados.
Por otro lado, esta escasez de previsión por parte de la Federación supone cuando menos una falta de respeto a equipos como el de Alcorisa que se desplazan cada quince días fuera de su ciudad, mantienen un equipo de balonmano en la categoría, llegan puntuales a los partidos, y después de todo este esfuerzo tienen que sufrir la falta de planificación de los que están en los despachos.
Con este preámbulo dio comienzo el partido, como siempre dormidos los Dominicos que no empezaron a despegarse de Alcorisa hasta el primer cuarto de hora.
Los visitantes empezaron el partido con una sorprendente defensa mixta sobre Pablo desde el primer minuto, circunstancia que aprovechó éste para disponer de más minutos para reponerse de la larga noche anterior, cómodamente instalado en el centro del campo, impasible el ademán ante el defensor.
En estos primeros minutos, Dominicos llegó a fallar un penalti, un contraataque y tres lanzamientos exteriores, consiguiendo perforar la meta contraria solamente desde los extremos; la defensa, como viene siendo habitual, muy blanda, sin tocar al adversario no vaya a ser cosa que se ofenda; así a los diez primeros minutos el resultado era de empate a cuatro.
Entonces comenzó a funcionar en ataque la conexión de los laterales con Jose Angel que finalizaba en gol o penalti a favor cuyo lanzamiento el generoso pivote cedía a sus compañeros para que engrosaran sus estadísticas individuales; Toño empezaba a encontrar el camino del gol, y el tercer contraataque impulsado por Joaquín lo vio por fin Mariano Ausejo llevando el balón a las mallas.
El equipo se empezaba a despegar, 8-5 a los quince minutos, cuando el fin de la mixta sobre Pablo propició que éste consiguiera su primer gol; la salida a cancha de Vicente, la reaparición de Angel, y la sorprendente actuación de Emilio desde el pivote fueron determinantes para consolidar la ventaja en el minuto veinte en un cómodo 10-5.
Consolidado el equipo en la holgura del resultado, Mariano Villalba perseguía con denuedo levarse el premio de la muñeca chochona al pegarle la mitad de los pelotazos que lanzaba al muñeco en lugar de meter gol; por otro lado el Moro desde el minuto 24 ensayaba una peculiar defensa en semiavanzado sobre el lateral sin que se sepa todavía muy bien qué demonios intentaba.
Pero la jugada chipén del encuentro estaba por llegar al filo del descanso. Joaquín coge el balón para sacar de puerta con rapidez, y en lugar de pasar al compañero más cercano ve a su hermano mayor, Vicente, en la zona de mediocampo y al grito de "Tato que te va" le pasa la bola; Vicente se queda clavado como el coyote de los dibujos animados cuando un jugador de Alcorisa, que bien podía ser su nieto, se le adelanta, coge la pelota, enfila la portería y mete gol dejando a Joaquín con un "Tato no me jodas" en los labios. No preocuparse, con esta jugada encabezais la clasificación chipén en la modalidad de parejas.
La segunda parte se inició con una cómoda ventaja 14-8 que en cinco minutos se vio incrementada en 18-10, una sucesión de individualidades dominicas (Emilio, Angel, y Mariano Ausejo) permitieron al equipo empezar a distanciarse en el marcador, Alcorisa empezaba a mostrarse fallón en ataque a pesar del carácter voluntarioso de sus jugadores.
Pero el recital de individualidades de los locales no hacía sino incrementar las diferencias en el marcador; Angel se erigía en protagonista al convertir en gol todo lo que tocaba y protagonizaba el susto del partido al comprobar con su calva la dureza de las paredes del pabellón; Vicente limpiaba de telarañas la escuadra de la portería con un lanzamiento de nueve metros que provocó la mayor ovación de la mañana; las combinaciones en ataque de Emilio y Mariano Villalba resultaban letales convirtiendo éste en gol todos sus disparos de la segunda parte; Joaquín acompañaba deteniendo un penalti; en el minuto veinte los locales ya doblaban a los visitantes en el marcador 24-12; pero aun faltaban cosas por suceder.
Como en partidos anteriores, Juan terminó jugando de central; la mixta de Alcorisa se desveló que era sobre el lateral izquierdo, pero estuviese quien estuviese allí, así terminó sufriéndola Angel para desesperación de su familia en la grada que veían así cortada la triunfal racha goleadora de la segunda parte.
No podía faltar la finta de cintura del Moro para finalizar un perfecto contraataque lanzado por Joaquín sobre Angel; ni la vaselina y las garrillas de Paco culminando sendas entradas sobre seis metros desde el lateral. Un penalti fallado por el Moro al final del partido no empañó su meritoria actuación superando sus seculares dolores de espalda.
Al final 31-15, victoria dominica para seguir arriba en la tabla, justo marcador, aunque severo correctivo para un equipo como Alcorisa que merece todos los respetos por el esfuerzo que hace jornada tras jornada por mantener intacta la ilusión por jugar al balonmano.